Culto divino: Guía para las Grandes Celebraciones

9 June 2015

En el mes de junio de 2014 la Congregación para el Culto Divino aprobó una Guía para las grandes celebraciones, que ha sido publicada posteriormente en la revista oficial de este dicasterio (cfr. Notitiae 575-576, 2014, p. 330-348). El documento, que acoge propuestas del Sínodo de los Obispos, reflejadas en el  n. 61 de la Exhortación Apostólica Sacramentum caritatis, de Benedicto XVI, ha visto la luz con el parecer positivo de los miembros de la reunión ordinaria de la Congregación y el beneplácito del Papa Francisco, en la audiencia concedida al Prefecto –entonces el Cardenal Cañizares– el 7 de junio de 2014. También se puede consultar en la página web de la Santa Sede.

Motivos de la publicación de la Guía

La guía tiene como objeto las “celebraciones litúrgicas en las cuales, además de un elevado número de fieles, se encuentran también muchos sacerdotes concelebrantes” (cfr. Decreto Prot. N. 371/14). Pretende contribuir a la preparación y fructuosa celebración de los santos misterios en circunstancias particulares, caracterizadas por el elevado número de sacerdotes y fieles laicos participantes. Como se afirma en la introducción, la guía “ofrece indicaciones y sugerencias para ayudar a los Obispos a preparar y regular en sus diócesis este tipo de celebraciones”, recordando la normativa vigente.

Las particularidades de estas celebraciones, que motivan la necesidad de las indicaciones de la guía, se explican fundamentalmente por el tipo de asamblea, el número elevado de personas y el lugar, que no favorecen el contacto directo con el altar, ni facilitan las normales posturas rituales.

De hecho, es interesante observar que -entre las premisas- se incluye la valoración de si la celebración de la Misa es lo más adecuado para el contexto, o sería mejor en algunos casos “optar por otro tipo de celebración litúrgica o de oración” (n. 8) (Liturgia de las Horas, Liturgia de la Palabra, Exposición con el Santísimo Sacramento, etc.), en particular cuando no es día de precepto.

Sobre la concelebración

En caso de optar por la Misa, sin quitar el valor que tiene la concelebración eucarística, “se ha de considerar objetivamente la cuestión de la admisión de los sacerdotes a la concelebración” (n. 9), pues “se pueden producir problemas por lo que se refiere a la expresión sensible de la unidad del presbiterio, especialmente en la Plegaria eucarística” (Sacramentum caritatis, n. 61), cuando quedan los sacerdotes “tan lejos del altar que la relación con el mismo se torna problemática”.

Por tanto, “conviene que el número de concelebrantes sea adecuado a la capacidad del presbiterio o del espacio que hace sus veces. Puede adoptarse el criterio de abrir la concelebración sólo a un grupo representativo de concelebrantes". "Para los demás sacerdotes se sugiere prever concelebraciones en iglesias y lugares diversos, durante momentos aptos de la jornada" (n. 9).

Algunas orientaciones particulares

A modo de ejemplo y de resumen, destacamos algunas de las orientaciones de carácter más concreto que incluye el documento:
a)    asegurar el acceso a la confesión sacramental, también por la visibilidad de los sacerdotes que estén confesando, antes e incluso durante la Misa.
b)    cuidar los coros y el canto. Valor del canto gregoriano, propio de la liturgia romana, sin excluir otro género de cantos que responsan al espíritu de la acción litúrgica (n. 12).
c)    dar espacio a la lengua latina, en una celebración de carácter internacional, para mejor expresar la unidad y universalidad de la Iglesia (n. 12).
d)    respetar el silencio sagrado, parte integrante de la misma liturgia. Antes de comenzar la celebración se puede recordar su importancia, invitar a no aplaudir, a no hacer fotografías y a no hondear banderas (n. 13).
e)    las vestiduras litúrgicas: para que no se creen confusiones, es necesario que cada ministro ordenado vista los ornamentos que le son propios (n. 14). Hacer lo posible para que los concelebrante vistan la casulla.
f)    preparar adecuadamente el espacio para que los fieles pueden asistir dignamente, escuchar bien y recibir la Comunión. Si fuese necesario, se dispondrán capillas para reservar el Santísimo Sacramento, que pueden servir para distribuir la Comunión y para la reserva de las sagradas formas sobrantes (n. 17).
g)     el altar ha de ser de verdad el centro de toda la celebración, y el presbiterio estará bien delimitado y hacer visible la unidad de los sacerdotes que concelebran. Se ha de prever, en lo posible, una zona para los sacerdotes que no concelebran y que están presentes con su hábito coral (n. 19).
h)    el documento recuerda algunos signos de adoración eucarística durante la consagración: ponerse de rodillas, incensación, uso de la campana y de los cirios dispuestos ante el altar (n. 27).
i)    además de las medidas habituales para la digna distribución de la Comunión, se aconseja que un monaguillo acompañe a los ministros con una umbrela u otro signo visible; particular importancia adquiere el uso de la bandeja (n. 30).

Voces del Diccionario de Derecho Canónico relacionadas con este artículo: CONCELEBRACIÓN, SANTA MISA, EUCARISTÍA, COMUNIÓN EUCARÍSTICA

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