El divorcio no es un derecho absoluto: sentencia del Tribunal de Estrasburgo

17 February 2017

El pasado 10 de enero, la Corte para los derechos humanos de Estrasburgo (IV sección), ha establecido que no subsiste un derecho individual al divorcio, por lo que no se puede invocar violación de los arts. 8 y 12 de la Convención, en el caso en que un ordenamiento estatal rechace una demanda de divorcio.

El caso en cuestión se refiere a un polaco que solicita el divorcio ante un tribunal. La mujer se opone argumentando que aún está enamorada y dispuesta a recomenzar, a pesar de que el marido convivía desde hacía 4 años con otra mujer, con la que ha tenido una hija.
Según la ley polaca, es imprescindible que quien solicita el divorcio proporcione le prueba de que la crisis matrimonial es irremediable. Sin embargo, el divorcio puede ser igualmente negado cuando constituye un daño para la salud psíquica y física de los hijos menores; cuando es contrario a los principios de convivencia social; y cuando es pedido por la parte que ha provocado la crisis (culpa) y la otra parte se opone sin una motivación que sea contraria a razonables principios de convivencia (odio, venganza, voluntad de vejar al cónyuge...).

El fundamento de estas disposiciones del Estado polaco es la consideración del matrimonio como un bien que hay que proteger y la idea de que una sociedad que salvaguarda el principio de monogamia debe evitar que los matrimonios terminen a causa de decisiones arbitrarias y unilaterales de un cónyuge, a costa del otro que en cambio es "inocente".
Durante la instrucción ante el tribunal polaco, además del hecho de que no habían tenido hijos, se ha mostrado que el matrimonio había concluido de modo irremediable a causa de la infidelidad del marido, y que la negativa de la mujer al divorcio estaba verdaderamente fundada en el sentimiento de amor que conservaba hacia el cónyuge. Los jueces no concedieron el divorcio, y la sentencia fue confirmada en apelación.

El marido se dirigió al Tribunal de derechos humanos sosteniendo que, con esa decisión, el Estado polaco no sólo había interferido en su vida privada y familiar (art. 8) sino que le había impedido casarse y crear una nueva familia (art. 12).

La Corte de Estrasburgo rechaza el recurso y explica que el art. 8 sí prevé la prohibición de interferir, pero al mismo tiempo sanciona la obligación de los Estados miembros de proteger la vida privada y familiar. Como cada Estado tiene un amplio margen de libertad acerca de los instrumentos con que contar para alcanzar esos objetivos de protección, no hay ninguna violación del art. 8 en la legislación polaca en materia de divorcio.

En cuanto a la pretendida infracción del art. 12 de la Convención, la Corte afirma que no subsiste un derecho individual al divorcio. Si un Estado prevé el divorcio, "que no es una prerrogativa de la Convención", entonces el art. 12 asegura al divorciado el derecho a volverse a casar. Y continúa: si no hay un derecho al divorcio, no puede haber un derecho a que el procedimiento de divorcio tenga un resultado positivo. En consecuencia, el hecho de que el Estado polaco haya rechazado la demanda porque en el caso en cuestión no se cumplían los presupuestos de la ley para obtener el divorcio, no constituye en absoluto una lesión del derecho a casarse y constituir una familia, previsto en el art. 12.

Fuente del artículo: La nuova bussola quotidiana

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