Matrimonio y nulidad matrimonial: nueva intervención del Cardenal Ruini

7 October 2015

En una nueva entrevista, en esta ocasión al periódico Il Corriere della Sera, el Cardenal Ruini responde a diversas preguntas de actualidad eclesial, tratando también cuestiones debatidas sobre el matrimonio y la familia (traducción de lex.can.).

Tras la reciente reforma del proceso de nulidad, hay quien plantea el riesgo de que se ablande el vínculo, de introducir una especie de “divorcio católico”, posibilidad que el Papa ha rechazado en el vuelo desde Philadelphia. El Cardenal Ruini piensa que “el riesgo puede existir sólo si las nuevas disposiciones no se aplican con seriedad. Hace falta mejorar antes de nada la preparación de los jueces. Introducir subrepticiamente una especie de divorcio católico sería una pésima hipocresía, muy dañina para la Iglesia y para su credibilidad. Pero la decisión del Papa Francisco, que muchos de nosotros –incluido yo– deseábamos, no tiene nada que ver con una hipocresía de ese tipo”.

Últimamente, también se debate sobre la relevancia de la falta de fe de uno de los esposos respecto a una posible declaración de nulidad, y al riesgo que podría suponer en cuanto a su aplicación. Ruini –que ha escrito sobre el tema en el reciente libro publicado con otros diez cardenales– confirma que ese riesgo existe, “y por esta razón el Papa Benedicto, aun estando convencido de que la fe es necesaria para el matrimonio sacramental como para cualquier otro sacramento, fue muy prudente al sacar de este principio consecuencias prácticas. También el Papa Francisco se ha limitado a indicar la falta de fe como una de las circunstancias que pueden consentir el proceso más breve ante el obispo, cuando esta falta de fe genere la simulación del consentimiento, o produzca un error decisivo en cuanto a la voluntad de casarse”.

Sobre la comunión a los divorciados vueltos a casar, el Cardenal Ruini reafirma que “no se pueden readmitir a la comunión no por una culpa personal particularmente grave, sino por el estado en que objetivamente se encuentran. En efecto, el precedente matrimonio continúa existiendo, porque el matrimonio sacramento es indisoluble, como ha dicho el Papa Francisco en el vuelo de regreso desde América. Tener relaciones sexuales con otras personas sería objetivamente un adulterio”.

Ante la posibilidad de aceptar excepciones que se apliquen caso por caso, responde que “no me gusta la palabra “excepciones. Parece quererse decir que a algunos se concede prescindir de la norma que les atañe. Si en cambio el sentido es que toda persona y toda pareja han de ser consideradas en concreto para ver si aquella norma les concierne o no les concierne, esto es un principio general que siempre hay que tener presente, no solo para el matrimonio sino para todo nuestro comportamiento”.

Fuente: entrevista en Il Corriere della Sera

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