Sínodo. Relaciones con el Islam: una entrevista al Patriarca Raï

27 November 2015

La semana pasada, en el Palacio Apostólico, el Papa Francisco presidió una reunión con los jefes de dicasterios de la curia romana. El tema central del encuentro fue el fenómeno de la migración y la relación con el Islam, tal como se había previsto con bastante antelación, con independencia de los recientes atentados terroristas.

En relación con esos puntos, y también con el Sínodo sobre la familia del pasado mes de octubre, es interesante la entrevista concedida por el cardenal Raï, Patriarca de Antioquía de los Maronitas, al semanario Tempi, de la que transcribimos algunos pasajes (la traducción es de lexicon canonicum).

Lo he dicho en el Sínodo: “los problemas del matrimonio y de la familia de los que oigo hablar en muchas intervenciones, no existen para nosotros. Nuestros problemas son totalmente diversos”. El hombre oriental y el hombre occidental siguen siendo muy diferentes. Para nosotros el matrimonio continúa siendo una institución divina: es lo que piensan tanto los musulmanes como los cristianos”.

Algunos problemas respecto a la familia que parecen urgentes y fundamentales para la cultura occidental no son nada relevantes en oriente. “Para los orientales la persona humana está totalmente definida por su religión, y esto se refleja en el matrimonio”.

En la asamblea sinodal del año pasado he dicho: “Los estados legislan sin ningún respeto por la ley divina: ni la ley revelada, ni la ley natural"; ¡y luego la Iglesia debe recoger los fragmentos de los daños que producen estas leyes! Hacemos una llamada a los estados para que respeten la ley natural”.

El Patriarca maronita también se refiere al debate actual sobre el Islam en Europa. “Los musulmanes están convencidos de que conquistarán Occidente, también aquellos que no son jihadistas o extremistas. Se lo he oído decir muchas veces: “Conquistaremos Europa con la fe y con la fecundidad”. Profesar la fe es para ellos el principio esencial de la vida, ninguno que pertenezca a una religión puede abstenerse de eso. Es cuestión controvertida que por parte de ellos la profesión de fe sea genuina o puramente sociológica, pero un hecho es cierto: es generalizada, ninguno se puede abstener. Y entonces cuando vienen a Europa y ven las iglesias vacías, y comprueban la incredulidad de los europeos, inmediatamente piensan que ellos llenarán ese vacío. Y luego está la cuestión de la natalidad: para los musulmanes el hecho de que el matrimonio sea una institución divina significa que la voluntad de Dios es la procreación. Por eso las familias deben ser numerosas. En Europa ven que los matrimonios y los nacimientos son cada vez menos, y esto les convence de que ellos tomarán vuestro lugar”.

El Cardenal Raï explica seguidamente cómo entender la relación que los musulmanes tienen con el cristianismo, y en concreto con los cristianos de sus propios países. “Es una relación más compleja de lo que muchos de vosotros imagináis. En su interior, los musulmanes piensan que los cristianos deben dar el paso que les llevaría a convertirse en musulmanes: en el designio divino el cristianismo debía suplantar al hebraísmo, y el islam es la última revelación, la que suplanta al cristianismo. Por eso los cristianos no son nunca verdaderamente aceptados como tales. Y sin embargo en la vida cotidiana los musulmanes tienen más confianza en nosotros que en otros musulmanes. Nos aprecian por nuestro nivel cultural, por nuestras capacidades profesionales y por nuestras cualidades morales. Somos buscados por estas características. En los países del Golfo los trabajadores inmigrantes que ocupan los puestos de mayor responsabilidad son cristianos, orientales u occidentales: los emires y los otros dirigentes saben que profesionalmente somos cualificados, honestos y no nos mezclamos en las cuestiones políticas”.

Añade que algo que crea dificultades es que “las políticas del Occidente son etiquetadas como “cristianas”, y nosotros venimos acusados de ser los restos de los cruzados y del colonialismo, aunque en realidad ¡estábamos ya allí algunos siglos antes de que apareciese el Islam!”. Y respecto al flujo de prófugos y la guerra en Siria e Irak, reclama que se discuta sobre “cómo cerrar el grifo que produce ese flujo. Si continúa el éxodo, se marcharán las fuerzas mejores del Cercano Oriente, se irán los cristianos y quedarán sólo los extremistas. Sin cristianos el Oriente pierde el estrato más profundo de su identidad, y esto lo saben también los musulmanes”.

Texto completo de la entrevista en italiano

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