Región eclesiástica

Algunas provincias eclesiásticas más cercanas entre sí pueden agruparse y ser constituidas por la Santa Sede en una región eclesiástica, a propuesta de la conferencia episcopal, sobre todo en las naciones donde son más numerosas las Iglesias particulares y puede ser útil esta figura.

A la asamblea de los obispos de una región eclesiástica corresponde fomentar la cooperación y la común acción pastoral; esta asamblea no tiene las competencias de una conferencia episcopal, salvo que la Santa Sede conceda algunas de modo especial.

Desde el punto de vista jurídico, la erección de una región eclesiástica no comporta variación en las competencias de los obispos de cada diócesis y del metropolitano de una provincia.

La región eclesiástica puede ser erigida en persona jurídica mediante un decreto de la Santa Sede, pues no tiene esa personalidad ipso iure.

Hasta ahora sólo hay regiones eclesiásticas en Italia, sobre todo por motivos históricos, y no es claro que sea un instrumento que se fomentará en el futuro.

Fuentes: Const. Ap. Christus Dominus n. 39, 40.3, 41; CIC cc. 433-444

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