Doctrina definitiva

Es la doctrina concerniente a la fe y a las costumbres que ha sido enseñada por el magisterio de la Iglesia infaliblemente, se requiere para custodiar fielmente el depósito de la fe, y ha de recibirse con un acto de aceptación firme e irrevocable.

Al considerar una doctrina como definitiva, no se determina necesariamente su modalidad de pertenencia a la Revelación ni se propone como formalmente revelada.

Quien rechaza pertinazmente –una vez amonestado– una doctrina definitiva se opone a la doctrina católica, y debe ser castigado con una pena justa.

La doctrina definitiva puede enseñarse de modo implícito (porque así la contiene la praxis y tradición de la Iglesia sin interrupción) o explícito (porque sea magisterio ordinario y universal de los obispos de todo el mundo que convienen en esa enseñanza, o una definición infalible del Papa o de un concilio ecuménico).

Fuentes: Const. Ap. Lumen gentium n. 25; CIC cc. 749-750, 1371,1

Voces relacionadas: CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, DEPÓSITO DE LA FE, INFALIBILIDAD, MAGISTERIO AUTÉNTICO, MAGISTERIO DE LA IGLESIA, PROFESIÓN DE FE

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