Altar

Es la mesa sobre la que se celebra el Sacrificio eucarístico, en la que el sacerdote actualiza lo que Cristo realizó y confió a sus discípulos para que lo hicieran en memoria suya. El altar está dedicado por su misma naturaleza a Dios y sólo a Dios. Como representa a Cristo, le corresponden signos de veneración como el beso, la reverencia o inclinación y la incensación.

Conviene que en cada iglesia haya un altar fijo que simbolice de modo claro a Cristo. Un altar es fijo cuando está construido sobre el pavimento y por tanto no se puede mover; ha de ser de piedra natural, aunque puede emplearse otro material digno y sólido, según señale la conferencia episcopal. El altar es móvil si se puede trasladar; puede ser de cualquier material noble y sólido, según las costumbres del lugar.

Hay libros litúrgicos con ritos para dedicar y bendecir un altar. La dedicación de un altar fijo corresponde al obispo diocesano, que puede confiarlo a otro obispo si está impedido, o en circunstancias muy especiales a un sacerdote. El altar móvil es bendecido por el obispo o por el sacerdote.

Se suelen colocar debajo del altar reliquias de santos y mártires. Sobre el altar se pone el mantel, un crucifijo y al menos dos candeleros.

La Eucaristía se celebra en un lugar sagrado con un altar dedicado o bendecido; si se celebra en otro lugar no sagrado, se emplea una mesa adecuada, utilizando siempre mantel, corporal, la cruz y dos candelabros.

Fuentes: Ordenación General del Misal Romano (2000), n. 296-308; CIC cc. 1235-1239, 1212; Ritual de dedicación de iglesias y altares (1977)

Voces relacionadas: EUCARISTÍA, MISA, IGLESIA (LUGAR), SAGRARIO

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