Año litúrgico

El año litúrgico, que tiene su origen remoto en el año litúrgico judío, es la celebración progresiva del único misterio pascual a través del tiempo, mediante el desarrollo teológico, litúrgico, catequético y pastoral de los diversos aspectos del plan de salvación. De este modo se hacen presentes las virtudes y los méritos del Señor durante todo tiempo, para que los fieles puedan recibir la gracia de la salvación.

Cada semana, el domingo, día "del Señor", se conmemora su Resurrección, que se celebra también –junto con su santa Pasión– en la máxima solemnidad de la Pascua.

Los tiempos del año son: Adviento, que da inicio al año litúrgico con la preparación para la Navidad (unas cuatro semanas); Navidad, desde el nacimiento hasta el Bautismo del Señor, incluyendo la Epifanía; Cuaresma, como preparación de la pascua (del miércoles de ceniza, durante cinco semanas, hasta antes de la misa de la cena del Señor); Triduo pascual (desde la misa de la cena del Señor hasta el Domingo de Resurrección) y tiempo de Pascua, para aprovechar la riqueza del misterio pascual (durante siete semanas, hasta Pentecostés); tiempo ordinario, período de 33 a 34 semanas entre el Bautismo del Señor y la Cuaresma, y desde Pentecostés hasta el Adviento.

Fuentes: Const. Ap. Sacrosanctum Concilium n. 102; CEC n. 1163 y 1168; Misal Romano (2008)

Voces relacionadas: CUARESMA, LITURGIA, PRECEPTO DOMINICAL, PRECEPTO PASCUAL

Tags: