Cementerio

Es el lugar destinado a la sepultura de los fieles. La Iglesia posee propios cementerios, o al menos un espacio debidamente bendecido en los cementerios civiles.

La decisión respecto a los cementerios dependerá en cada lugar de las normas que regulan las relaciones entre la Iglesia y el Estado y las leyes civiles en materia de libertad religiosa (suele haber disposiciones de carácter sanitario, sobre el uso del suelo, etc.).

Para que un lugar sea destinado a cementerio, y adquiera por tanto el carácter de lugar sagrado, debe ser siempre previamente bendecido, lo que se podrá hacer en lugares que ofrezcan garantías de que se protegerá su dignidad sagrada. Hay cementerios parroquiales, propios de los institutos religiosos, o de otras personas jurídicas o familias.

Un cementerio con carácter sagrado está destinado a la sepultura de los fieles bautizados; en algunos casos podrá haber enterramientos de cristianos no católicos, con licencia del ordinario del lugar, si lo piden sus ministros y carecen de otro lugar.

Sólo se permite el enterramiento en las iglesias para el Romano Pontífice, o para los cardenales u obispos diocesanos en sus propias iglesias. Se puede admitir con autorización del ordinario local las de algún fiel particularmente relevante. En estos casos se han de cumplir también las normas sanitarias.

Son equiparados a los cementerios los columbarios, que son espacios sagrados destinados a las urnas con las cenizas.

Fuentes: CIC cc. 1213, 1240-1243

Voces relacionadas: INCINERACIÓN, PROFANACIÓN, SEPULTURA