Confesonario

Es el lugar que desde hace siglos se considera idóneo y más adecuado para la correcta celebración del sacramento de la penitencia. El uso del confesonario es de gran ayuda para la confesión que, como los demás sacramentos, es un acto de culto público, pero tiene a la vez un carácter reservado por la relación entre el confesor y el penitente.

El confesonario se encuentra dentro de las iglesias y oratorios, en donde deben “existir siempre en lugar patente confesonarios provistos de rejillas entre el penitente y el confesor que puedan utilizar libremente los fieles que así lo deseen”. También el sacerdote, por justa causa y fuera de caso de necesidad, puede decidir administrar el sacramento en el confesonario con rejilla, aunque el penitente solicite otra cosa.

El confesonario con rejilla tiene la función de salvaguardar la discreción y la reserva, el derecho de los fieles a no revelar su identidad, y la dignidad y el honor del penitente y del confesor. Ayuda además a valorar la naturaleza sacramental del acto que se celebra.

Las conferencias episcopales pueden emanar normas sobre la sede para oír confesiones, y prever también otro tipo de sedes, garantizando que haya siempre confesonarios con rejilla fija.
No se permite la confesión fuera de la sede prevista para oír confesiones, si no es por justa causa.

Fuentes: CIC c. 964 e interpretación auténtica (7-VII-1998); CCEO c. 736 §1; Carta Apost. Misericordia Dei (7-IV-2002)

Voces relacionadas: CONFESIÓN SACRAMENTAL, IGLESIA (LUGAR)

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