Padrino

Es la persona que asiste en su iniciación cristiana al adulto que se bautiza o que, juntamente con los padres, presenta al niño que va a recibir el bautismo, y procura que después sea educado en la fe y lleve una vida cristiana. Se puede tener un solo padrino o una sola madrina, o bien uno y una. Al igual que los padres, se ha de ilustrar a los padrinos sobre el significado del bautismo y las obligaciones que lleva consigo.

Para ser padrino es necesario:
1) ser elegido por el interesado o por sus padres o quien haga sus veces, o si no, por el párroco o el ministro, y tener capacidad para esta misión e intención de desempeñarla;
2) dieciséis años cumplidos, a no ser que el obispo diocesano establezca otra edad, o que por justa causa el párroco o el ministro consideren admisible una excepción;
3) haber recibido el bautismo, la confirmación y la Eucaristía, y llevar una vida cristiana;
4) no estar afectado por una pena canónica;
5) no ser el padre o la madre de quien se bautiza.

El bautizado que pertenece a una comunidad eclesial no católica sólo puede ser admitido junto con un padrino católico, y exclusivamente en calidad de testigo del bautismo.

Si falta el padrino, hay que procurar que haya al menos un testigo por el que pueda probarse el bautismo.

El papel del padrino es aún más importante cuando se trata del bautismo de un niño con padres poco creyentes o en situación matrimonial irregular. En este caso, ha de haber además fundada esperanza de que el niño pueda llevar una vida cristiana.

Quien recibe la confirmación, en la medida de lo posible, ha de tener un padrino, que procura que se comporte como verdadero testigo de Cristo y cumpla fielmente las obligaciones inherentes al sacramento; se requieren las mismas condiciones señaladas arriba para el padrino de bautismo, y es conveniente escoger al mismo.

Fuentes: CIC cc. 872-875, 877 §1, 774, 851 §2, 892-893, 895; Catecismo de la Iglesia Católica n. 1255 y 1311

Voces relacionadas: BAUTISMO, CATECÚMENO, CONFIRMACIÓN

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