Sacramento

Un sacramento es un signo sensible instituido por Jesucristo y confiado a la Iglesia, para darnos la gracia de Dios. La Iglesia vive de los sacramentos y en ellos manifiesta su vida.

Los sacramentos dan la gracia –no sólo la anuncian– ex opere operato, cuando se realizan según la intención de la Iglesia y en las condiciones debidas.

La celebración de los sacramentos, además de los elementos indispensables del signo, incluye más aspectos relacionados con el culto a Dios y el bien de las almas.

Se llama ministro a quien realiza la acción propiamente sacramental, como instrumento de Cristo y de la Iglesia.

El sujeto es la persona que lo recibe, y ha de estar vivo, bautizado (salvo el mismo bautismo) y tener intención de recibirlo. No conviene confundir la recepción válida del sacramento con la recepción fructuosa, pues dependen de condiciones diferentes.

Hay siete sacramentos: bautismo, confirmación, Eucaristía, penitencia, unción de enfermos, orden sacerdotal y matrimonio. Los tres primeros se conocen como sacramentos de la iniciación cristiana. Entre los sacramentos hay tres que marcan con el carácter, es decir, una señal espiritual e indeleble, que no permite volver a la condición anterior, ni repetirlos: bautismo, confirmación y orden.

Fuentes: Catecismo de la Iglesia Católica n. 1171; CIC cc. 667, 840

Voces relacionadas: CARÁCTER SACRAMENTAL, MINISTRO DE LOS SACRAMENTOS, SACRAMENTAL

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