Convalidación del matrimonio

Es una manera de dar validez al matrimonio que se celebró cumpliendo los requisitos externos –con apariencia de validez–, pero que ha sido nulo por algún impedimento o por defecto del consentimiento.

Es necesario que se renueve el consentimiento matrimonial con un nuevo acto de la voluntad de la parte que piensa que el matrimonio fue nulo –o de ambos–, cuando ha cesado la causa que provocó la nulidad.

Se le conoce como convalidación simple, distinta de la sanación en la raíz (que es una gracia de la autoridad para la que no es necesario renovar el consentimiento).

Si el impedimento era público, debe celebrarse de nuevo el matrimonio en la forma ordinaria. Si sólo lo conocía un cónyuge y no puede probarse, es suficiente que esa parte renueve privadamente el consentimiento, si la otra parte persevera en el suyo. Si lo conocían los dos y el impedimento era oculto, ambos deben renovar el consentimiento privadamente y en secreto.

Si hubo defecto o vicio del consentimiento que no puede probarse, se convalida el matrimonio cuando la parte que no lo había hecho da el consentimiento privadamente, si el de la otra persevera. Si en cambio el defecto o vicio era público, se han de prestar el consentimiento en la forma canónica.

Para que se haga válido un matrimonio nulo por defecto de forma, debe contraerse de nuevo en forma canónica, salvo que si hay grave dificultad se conceda la dispensa en las condiciones requeridas por el derecho.

Fuentes: CIC cc. 1156-1160, 1127 §2

Voces relacionadas: CONSENTIMIENTO MATRIMONIAL, FORMA CANÓNICA, IMPEDIMENTOS, MATRIMONIO, NULIDAD, PROPIEDADES ESENCIALES, SANACIÓN EN LA RAÍZ

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