Facultad de asistencia al matrimonio

Es la facultad jurídica necesaria para ser testigo cualificado de un matrimonio, que se requiere para la validez del mismo. El testigo cualificado es aquel que, estando presente, pide la manifestación del consentimiento a los contrayentes y la recibe en nombre de la Iglesia.

Respecto a quiénes tienen esta facultad:
a) el ordinario del lugar y el párroco del territorio, en virtud de su oficio, asisten válidamente en su territorio a todos los matrimonios, siempre que alguno de los contrayentes sea de rito latino;
b) el ordinario y el párroco personales, por oficio, sólo asisten válidamente al matrimonio en que algún contrayente es súbdito suyo, dentro de los límites de su jurisdicción;
c) el ordinario del lugar y el párroco pueden delegar a sacerdotes o diáconos la facultad de asistir a matrimonios en su territorio: para la validez, la delegación debe darse expresamente a personas determinadas, y si es general –no sólo para un matrimonio– debe otorgarse por escrito y pidiendo licencia al párroco cuando es posible;
d) si no hay sacerdotes o diáconos, el obispo puede delegar en un laico idóneo, con el voto favorable de la conferencia episcopal y licencia de la Santa Sede.

Para reducir al mínimo los casos de nulidad por defecto de forma sustancial, se aplican a las facultades para asistir al matrimonio las normas de la suplencia de potestad, es decir, que en el error común de hecho o de derecho, así como en la duda positiva y probable de derecho o de hecho, la Iglesia suple la potestad ejecutiva de régimen, tanto para el fuero externo como para el interno.

Fuentes: CIC cc. 1108-1114, 144

Voces relacionadas: FACULTAD, FORMA CANÓNICA DEL MATRIMONIO, MATRIMONIO

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