Proclamas

Además del examen de los contrayentes y los documentos requeridos, dentro de los medios previstos para realizar la investigación previa al matrimonio y comprobar que nada se opone a su celebración válida y lícita, se encuentran las proclamas matrimoniales –también llamadas amonestaciones–, que consisten en el anuncio del matrimonio en las iglesias del domicilio de los contrayentes, o mediante otro medio idóneo, de modo que los fieles puedan cumplir su obligación de manifestar al párroco o al ordinario del lugar los impedimentos de que tengan noticia, antes de la celebración del matrimonio.

En peligro de muerte, si no pueden conseguirse otras pruebas, basta la declaración de los contrayentes –bajo juramento según los casos– de que están bautizados y libres de todo impedimento; no será suficiente esa declaración si hubiera indicios en contra de lo que se afirma.

La conferencia episcopal establecerá normas sobre las proclamas y los otros medios de investigación, que se formalizan en el expediente matrimonial. Es habitual que se establezca un plazo de quince días para la exposición del anuncio del matrimonio, que podría sustituirse por el anuncio en dos misas de días festivos. La dispensa de estos requisitos, normalmente, corresponde al ordinario del lugar o a quien haya delegado.

Fuentes: CIC cc. 1067-1069

Voces relacionadas: IMPEDIMENTOS MATRIMONIALES, MATRIMONIO

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