Separación conyugal

Es la separación física de los esposos y el fin de la cohabitación, que la Iglesia admite en situaciones en que la convivencia se hace prácticamente imposible por diversas razones, que pueden comportar un daño o un riesgo grave para los cónyuges y los hijos.

En la situación de separación permanece el vínculo matrimonial indisoluble, si no se ha declarado la nulidad, y se suspenden los derechos y deberes más relacionados con la vida conyugal. La Iglesia recomienda encarecidamente el perdón y la reconciliación.

Según sean los motivos de la separación, puede ser perpetua, cuando conlleva el derecho a separarse de por vida: es el caso del adulterio consciente y consumado, salvo que haya sido provocado, consentido o perdonado por el cónyuge, o que éste a su vez lo haya cometido; de todos modos, siempre es posible que vuelva a establecerse la convivencia por el perdón. El cónyuge que se separa por este motivo debe proponer en el plazo de seis meses la causa de separación ante la autoridad eclesiástica.

La separación es temporal cuando cesa ese derecho porque deja de darse la causa que ha llevado a separarse: es causa de este tipo de separación que uno de los cónyuges ponga en grave peligro espiritual o corporal al otro o a la prole, o de otro modo haga demasiado dura la vida en común. Se requiere la autorización del ordinario del lugar y, si la demora implica un peligro, cabe que sea por autoridad propia.

La separación de los cónyuges bautizados puede decidirse por decreto del obispo diocesano, o por sentencia del juez. Donde la decisión eclesiástica no produzca efectos civiles, o si se prevé que la sentencia civil no será contraria al derecho divino, el obispo podría conceder licencia para acudir al fuero civil.

Conviene distinguir estas causas de separación que suponen una cierta culpabilidad en uno de los cónyuges y provocan la suspensión de algunos derechos y deberes, de otras situaciones sin culpa, en las que pueda ser aconsejable no vivir juntos, permaneciendo los derechos y deberes de la mutua ayuda, etc.

Fuentes: CIC cc. 1151-1155, 1692-1696; Ex. Ap. Familiaris consortio n. 83; Catecismo de la Iglesia Católica n. 1649

Voces relacionadas: INDISOLUBILIDAD, MATRIMONIO

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