Remisión de la pena

Es el acto administrativo, realizado por la autoridad ejecutiva legítima, por el que un fiel deja de estar sujeto a la pena que le había sido impuesta. Es un supuesto de cesación distinto al del mero paso del tiempo para el que se había establecido una pena. Hay dos maneras de remitir una pena:

a) Absolución de las censuras, a la que tiene derecho la persona que ha cometido un delito que comportaba una censura, cuando se ha enmendado de su conducta cesando la contumacia: esto ocurre cuando hay arrepentimiento sincero y reparación de los daños y el escándalo, o la promesa de hacerlo. La autoridad que comprueba que efectivamente ha sido eficaz la pena medicinal, debe absolver al sujeto. Hay algunos casos especiales:

- Todo sacerdote, aun desprovisto de facultad para confesar, absuelve válida y lícitamente a cualquier penitente que esté en peligro de muerte de cualquier censura y pecado, aunque se encuentre presente un sacerdote aprobado. Pasado el peligro, se debe acudir a la autoridad competente, o a un sacerdote que tenga la facultad de absolver la censura, como el penitenciario.
- El confesor puede remitir en el fuero interno sacramental la censura latae sententiae de excomunión o de entredicho que no haya sido declarada, si resulta duro al penitente permanecer en estado de pecado grave durante el tiempo que sea necesario para que el superior provea. Para hacerlo, basta la fórmula de la absolución sacramental unida a la intención de absolver la censura, poner una penitencia y pedir la reparación del daño si es urgente, y la imposición del deber de acudir en el plazo de un mes –personalmente o por medio del confesor– a la autoridad competente, o a un sacerdote que tenga la facultad de absolver la censura, como el penitenciario.
- Por disposición del Papa Francisco en 2016, cualquier sacerdote puede absolver de la censura en que se incurre por el pecado de aborto.

b) Dispensa de las demás sanciones, que se da cuando así lo decide la autoridad competente después de valorar las circunstancias del caso particular, según disponga el derecho.

Fuentes: CIC cc. 976, 1354-1361, 1347 §2; Carta Ap. «Misericordia et misera» (20-XI-2016), n. 12Respuesta particular sobre la concesión de la facultad de absolver del aborto en el n. 12 de la Carta «Misericordia et misera».

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