Sentencia

La sentencia definitiva es el acto procesal por el que se resuelve la controversia sometida al tribunal, dando a cada cuestión planteada una respuesta conveniente y motivada, mediante la exposición de razones de hecho y de derecho, y estableciendo las obligaciones para las partes y el modo en que han de darles cumplimiento. También determina lo referente a las costas del litigio.

Se llama sentencia interlocutoria a la que resuelve cuestiones incidentales que surgen a lo largo del proceso, a diferencia de la sentencia definitiva, que resuelve la cuestión principal.

La sentencia firme es aquella contra la que no cabe recurso de apelación, vincula a las partes y puede ejecutarse de modo inmediato: sus efectos comportan la llamada cosa juzgada, que implica que sobre esa cuestión ya no cabe incoar otro juicio.

La sentencia no produce efectos jurídicos hasta su publicación o notificación, que puede hacerse entregando una copia a las partes, o haciéndola llegar por correo certificado.

El juez ordena mediante decreto la ejecución de la sentencia, que consiste en aplicar en la práctica su contenido, imponiendo a las partes las correspondientes obligaciones. El ejecutor es el obispo de la diócesis o la persona que él designe. Cabe ejecutar de modo provisional una sentencia que todavía no es firme, en determinadas circunstancias.

Fuentes: CIC cc. 1611-1616, 1641-1642, 1650-1655, 1587-1591

Voces relacionadas: ACTO PROCESAL, POTESTAD JUDICIAL