Castidad

Es una virtud moral que inclina a la persona a moderar el uso y el apetito de la sexualidad según las normas de la recta razón; forma parte de la virtud cardinal de la templanza, que tiende a impregnar de racionalidad las pasiones y los apetitos de la sensibilidad humana.

La castidad significa la integración lograda de la sexualidad en la persona, y por ello en la unidad interior del hombre en su ser corporal y espiritual; es un don de Dios, una gracia, un fruto del Espíritu Santo.

Todos los cristianos son llamados a una vida casta según su estado de vida particular. En el momento de su bautismo, el cristiano se compromete a dirigir su afectividad en la castidad.

En el matrimonio, por la unión de los esposos se realiza un doble fin: el bien de los cónyuges y la transmisión de la vida. La castidad matrimonial significa vivir la sexualidad con fidelidad a la propia esposa o esposo y con apertura a la vida. No se pueden separar estas dos significaciones o valores del matrimonio sin alterar la vida espiritual de los cónyuges ni comprometer los bienes del matrimonio y el porvenir de la familia.

El voto de castidad pronunciado por los miembros de institutos de vida consagrada es una promesa a Dios de vivir la virtud de la castidad no casándose y absteniéndose de la actividad sexual.

Los delitos contra la castidad son las violaciones contra la castidad que tienen aneja una sanción penal, con tal que sean también gravemente imputables.

Fuentes: Catecismo de la Iglesia Católica n. 2331-2400, 2514-2533; Encíclica Humanae Vitae (1968)

Voces relacionadas: CELIBATO, MATRIMONIO

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