Romano Pontífice

Es el Obispo de la Iglesia Romana, en quien permanece la función que el Señor encomendó singularmente a Pedro, primero entre los Apóstoles, y que había de transmitirse a sus sucesores. Es cabeza del Colegio de los Obispos, Vicario de Cristo y Pastor de la Iglesia universal en la tierra; tiene en la Iglesia, en virtud de su función, potestad ordinaria, que es suprema, plena, inmediata y universal, y que puede siempre ejercer libremente.

La función de ser Cabeza de la Iglesia la recibe por la sucesión en la Sede de Pedro: el oficio de Obispo de Roma y Primado de la Iglesia universal es único e indivisible.

La potestad inmediata y universal del Romano Pontífice significa que ostenta también la primacía de potestad ordinaria sobre todas las Iglesias particulares y sus agrupaciones, y que abarca a todos los aspectos y materias que tienen que ver con la vida de la Iglesia. Que el Papa tenga potestad suprema significa que no hay ninguna potestad jurídicamente superior, y que no cabe apelación ni recurso contra una sentencia o un decreto del Romano Pontífice. Los límites de su potestad son los del derecho divino, natural y positivo, y la naturaleza y el fin propios de la Iglesia.

El Romano Pontífice obtiene la potestad plena y suprema en la Iglesia mediante la elección legítima por él aceptada, desde el momento mismo de su aceptación si tiene el carácter episcopal (si no lo tiene, ha de ser ordenado obispo inmediatamente). La elección corresponde al colegio cardenalicio reunido en cónclave, y se rige por las normas que se aplican al empezar la sede vacante, por fallecimiento o renuncia del Romano Pontífice.

La renuncia del Papa a su oficio es válida si es libre y se manifiesta formalmente, sin necesidad de que sea aceptada.

Fuentes: CIC cc. 331-335, 1404; Cong. Doctr. Fe, El Primado del Sucesor de Pedro en el misterio de la Iglesia n. 3-4 y 7

Voces relacionadas: CÓNCLAVE, ELECCIÓN DEL ROMANO PONTÍFICE, INFALIBILIDAD, PRIMADO, RENUNCIA DEL PAPA

Tags: ,