Obispo diocesano

El oficio de obispo diocesano, con sus funciones de santificar, enseñar y gobernar, es el paradigma de los oficios capitales de todas las circunscripciones eclesiásticas mayores, y su régimen jurídico sirve de referencia para los demás.

Al obispo diocesano compete en la diócesis toda la potestad ordinaria, propia e inmediata que se requiere para el ejercicio de su misión pastoral, excepto lo que corresponde al Romano Pontífice o a otra autoridad según el derecho.

Le corresponde gobernar la Iglesia particular que le está encomendada con potestad legislativa, ejecutiva y judicial, y promover y tutelar la disciplina eclesiástica. Es además el representante de la diócesis en todos los negocios jurídicos.

El obispo diocesano tiene obligación de residencia en la diócesis. Debe hacer la visita pastoral al menos cada cinco años. Ha de presentar al Papa una relación quinquenal sobre el estado de la diócesis, y realizar la visita ad limina.

Posee la facultad de dispensar de una ley general de la Iglesia, en casos particulares, a los fieles sobre los que ejerce su autoridad según derecho, siempre que lo juzgue conveniente para el bien espiritual de ellos, mientras no se trate de algo que se haya reservado especialmente la Autoridad Suprema de la Iglesia.

El obispo diocesano debe presentar su renuncia al Papa al cumplir los 75 años, o también por enfermedad u otra causa grave.

Fuentes: Const. Ap. Lumen Gentium n. 27; Decr. Christus Dominus n. 8; CIC, cc. 381-402; Dir. Apostolorum Succesores (22-II-2004) n. 63-69; Rescripto sobre la renuncia de los obispos diocesanos y de los titulares de oficios de nombramiento pontificio (3-XI-2014) arts. 1-5

Voces relacionadas: ADMINISTRADOR DIOCESANO, DIÓCESIS, NOMBRAMIENTO DE OBISPOS, OBISPO, OBISPO AUXILIAR, OBISPO COADJUTOR

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