Algunos comentarios sobre la reforma de las causas de nulidad del matrimonio

20 October 2015

La revista Palabra ha publicado una larga entrevista a Mons. Joaquín Llobell, profesor ordinario de Derecho procesal canónico en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, en la que hace una primera valoración de la reciente reforma de las causas de nulidad del matrimonio, aprobada por el Papa Francisco mediante los motu proprio Mitis Iudex Dominus Iesus y Mitis et Misericors Jesus. Destacamos a continuación sólo algunas de sus explicaciones. Se puede leer la entrevista completa en la web de la revista Palabra.

Entre los factores que han motivado la reforma, señala el profesor que “el proceso hasta ahora vigente requiere mucho tiempo de sacerdotes con una cualificada formación en derecho canónico, es decir, teológica y jurídica; y la constatación de la carencia de tales ministros del derecho en numerosas diócesis”. Además, en el contexto social de hoy, “es justificable pensar que en la actualidad haya más matrimonios nulos que hace cuarenta años. Algunos de esos posibles matrimonios nulos podrían declararse tales fácilmente en casos de “nulidad manifiesta (…), sin necesidad de todos los requisitos formales previstos en la ley hasta ahora vigente”. La reforma se explica también si consideramos la complejidad de la instrucción de muchas causas, y “el “derecho al justo proceso” que comporta una decisión ejecutiva tempestiva, obtenida con un proceso cuya duración sea razonable”.

Recientemente el Papa Francisco ha hablado de que no puede existir un  “divorcio católico”. Mons. Llobell explica que el proceso de nulidad del matrimoniono cambia la situación de los esposos. La Iglesia se limita a “declarar” lo que ya existía desde la celebración del matrimonio: o que no consta la nulidad del matrimonio y, por tanto se sigue considerándolo válido e indisoluble aunque haya fracasado, o que consta la nulidad, de manera que esa unión era solo aparentemente matrimonial porque uno o ambos esposos dieron un consentimiento falso, tenían una enfermedad psíquica de tal gravedad que les hacía incapaces de casarse, etcétera”.

El motu proprio establece que la decisión a favor de la nulidad del matrimonio en el llamado “proceso breve” sólo la pueda tomar el obispo diocesano, no un tribunal que actúe en nombre del obispo. “La razón de esa reserva la indica Papa Francisco en el prólogo de la misma ley: ese proceso abreviado, si fuera mal usado, podría “poner en peligro el principio de la indisolubilidad del matrimonio; por tal motivo he dispuesto que sea constituido juez el mismo obispo […] en cuanto garante de la unidad católica en la fe y en la disciplina”. De todos modos, esa decisión del obispo (que tiene naturaleza judicial, no administrativa) se puede impugnar ante el tribunal de apelación competente”.

Resulta interesante la precisión de Mons. Llobell acerca de la doble sentencia conforme, que no ha sido abolida como tal. “Lo que ha sido abrogado es la “obligación” (o la “necesidad”) de la doble sentencia conforme (por motivos equivalentes) a favor de la nulidad del matrimonio para poder volver a casarse. Es decir, con la nueva ley la sentencia de primera instancia puede permitir la celebración de un segundo matrimonio en el momento en que finaliza el plazo para apelar esa sentencia. Pero si hay apelación no se puede celebrar ese segundo matrimonio porque la apelación “suspende” la eficacia de la sentencia apelada”, y se hace necesaria una nueva sentencia en segunda o tercera instancia.

Las perplejidades por los motivos que pueden dar lugar al proceso breveestarían justificadas si esos motivos (…) constituyeran por sí mismos supuestos “automáticos” de nulidad del matrimonio. Pero no es así. Y aquí es necesario mencionar el concepto, típico del ordenamiento canónico, de la “certeza moral”, recordado por la nueva normativa”. El canonista se detiene en explicar en qué consiste la certeza moral para concluir que, además de subjetiva, ha de ser también “objetiva”, es decir, “comunicable” a todos los sujetos destinatarios de la sentencia porque está fundada en las pruebas y está justificada en la motivación de la sentencia”.

En cuanto a la aplicación de las nuevas normas, “es importante que los obispos perciban la necesidad de formar ministros del derecho, también laicos, aunque haya que pagarles los estudios y el sueldo justo. En definitiva, estoy convencido de que la nueva ley es un buen instrumento para agilizar las causas matrimoniales, pero al mismo tiempo exige una mayor preparación y conciencia por parte de todos los que intervienen en el proceso para poder alcanzar su fin, que es el respeto de la verdad sobre la validez o nulidad del matrimonio”.

Entrevista completa en la revista Palabra

Voces del Diccionario más relacionadas: Matrimonio, Nulidad del matrimonio, Doble sentencia conforme

Motu proprio Mitis Iudex Dominus Iesus

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