El perdón de los pecados en tiempo de pandemia

23 April 2020

En este momento en que el mundo sufre una pandemia de graves consecuencias, muchos fieles se han planteado cómo recibir el perdón de los pecados, precisamente en un período en que desean afrontar las circunstancias con paz en la conciencia.

Lo dispuesto en el derecho canónico y en el Ritual de la Penitencia para el sacramento de la confesión es lo siguiente:
- la confesión individual es el modo ordinario de celebrar este sacramento (cfr. can. 960);
- la absolución colectiva, sin previa confesión individual, sólo puede impartirse en caso de peligro inminente de muerte, por falta de tiempo para oír individualmente las confesiones de los penitentes (cfr. can. 961 § 1, 1) o por grave necesidad (cfr. can. 961 § 1, 2), a juicio del obispo diocesano;
- en tal caso, para la válida absolución, es necesario por parte del penitente el propósito de confesar cuando sea posible los pecados graves que en su momento no pudieron ser confesados individualmente (cfr. can. 962 § 1).

Sobre la confesión individual en tiempo de pandemia

En los diversos países, según las circunstancias, los obispos han establecido las normas de prudencia que deben adoptarse en la celebración individual de la reconciliación sacramental, tales como –según los lugares- la celebración en un lugar ventilado fuera del confesionario, la adopción de una distancia adecuada, el uso de mascarillas protectoras, sin perjuicio de la salvaguardia del sigilo sacramental y la necesaria discreción.

Cuando el fiel se encuentre en la dolorosa imposibilidad de recibir la absolución sacramental, la contrición perfecta, procedente del amor del Dios amado sobre todas las cosas, expresada por una sincera petición de perdón (la que el penitente pueda expresar en ese momento) y acompañada de votum confessionis, es decir, del firme propósito de recurrir cuanto antes a la confesión sacramental, obtiene el perdón de los pecados, incluso mortales (cfr. Catecismo, n. 1452)*.

El Papa Francisco lo expresó en las pasadas semanas con estas palabras: "Si no encuentras un sacerdote para confesarte, habla con Dios, que es tu padre, y dile la verdad 'Señor, he hecho esto, esto, esto... Perdóname'. Y pide perdón de todo corazón, con un acto de contrición. Y prométele: 'Me confesaré más adelante, pero perdóname ahora'. Y regresarás inmediatamente a la gracia de Dios", explica el Papa Francisco.

Absolución colectiva en tiempo de pandemia

La Penitenciaría Apostólica ha determinado que, sobre todo en los lugares más afectados por el contagio de la pandemia y hasta que el fenómeno no remita, se puede presentar el caso de grave necesidad citado en el can. 961, § 2 CIC, y que ulteriores especificaciones se confían al obispo diocesano, al que el sacerdote que necesite impartir la absolución colectiva debe avisar antes, o informarle después cuanto antes (cfr. Ordo Paenitentiae, n. 32).

Ese caso, por ejemplo, puede darse a la entrada de las salas de hospital, donde estén ingresados los fieles contagiados en peligro de muerte, utilizando en lo posible y con las debidas precauciones los medios de amplificación de la voz para que se pueda oír la absolución.

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Nota de la Penitenciaría Apostólica sobre el Sacramento de la Reconciliación en la actual situación de pandemia (19-3-2020)

Decreto de la Penitenciaría Apostólica relativo a la concesión de indulgencias especiales a los fieles en la actual situación de pandemia (19-3-2020)

Voces del Diccionario relacionadas: CONFESIÓN SACRAMENTAL, ABSOLUCIÓN COLECTIVA, CONFESONARIO

* Catecismo de la Iglesia Católica n. 1452: Cuando brota del amor de Dios amado sobre todas las cosas, la contrición se llama "contrición perfecta"(contrición de caridad). Semejante contrición perdona las faltas veniales; obtiene también el perdón de los pecados mortales, si comprende la firme resolución de recurrir tan pronto sea posible a la confesión sacramental (cf Concilio de Trento: DS 1677).

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