La voz del Cardenal Ruini sobre el Sínodo

2 October 2015

El Cardenal Ruini, que fue durante 17 años vicario del Papa para la diócesis de Roma y una personalidad de gran relevancia de la Iglesia en Italia, ha lanzado un mensaje de unidad y serenidad, en una entrevista al diario La Repubblica, ante la diversidad de voces que se escuchan en torno al debate sinodal. Nos detenemos solo en sus palabras sobre el tema del Sínodo de Obispos (la traducción es nuestra):

Es algo profundamente equivocado presentar como en contraposición las diversas sensibilidades presentes en el Sínodo sobre la familia. Las diversidades existen pero son enriquecedoras, y estoy convencido de que los padres sinodales encontrarán soluciones comunes a los problemas más delicados referentes a la familia y a sus heridas. En este sentido no hay dos Iglesias, sino una sola Iglesia que vive de voces heterogéneas”.

Yo diría que la presencia de voces diversas es natural. Por lo demás, estas voces las ha habido en el Concilio Vaticano II, todos las recordamos. Y las ha habido también cuando no había ni Sínodo ni Concilio”. Y esto no significa que haya una “contraposición por la que no se pueda encontrar al final una línea común. Además está siempre la función del Santo Padre que es el punto de referencia para todos independientemente de las opiniones personales que podamos tener”. Todos los obispos “le miramos a él y le seguimos en el camino que nos indica”.

Acerca del libro en que el Cardenal Ruini -junto a otros diez cardenales- razona que no es posible la comunión a los divorciados vueltos a casar en las circunstancias que algunos proponen, afirma que “hemos escrito simplemente aquello que consideramos justo, pero esto no significa que no pueda haber otras opiniones de signo opuesto”.

Respecto a la llamada vía penitencial o “via discretionis” para conceder la comunión en determinadas circunstancias, añade que “en el caso de los divorciados vueltos a casar no se trata de una condición personal sino de una condición objetiva, por la que considero que no puede haber una vía penitencial. Además lo ha dicho el Papa recientemente: el matrimonio-sacramento es indisoluble también para la Iglesia. Y esto significa que ni siquiera la Iglesia puede disolverlo. Y, por tanto, si uno ha contraído válidamente el matrimonio-sacramento, ese matrimonio permanece. Es todo muy sencillo”.

Fuente: entrevista en La Repubblica

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